Recuerdo como si hubiera sido ayer, después del sismo unos amigos y yo nos habíamos organizado para ayudar; llevamos todo lo que podíamos, palas, cubetas, agua, cobijas, todo apretado en una camioneta y salimos camino sin realmente saber a donde íbamos. Nunca he estado en una zona de guerra, pero para mí, en mi ilusa cabeza así se vería una, una tenue neblina de polvo cubría el rango de visión, gente caminaba a lo lejos cargando utensilios con urgencia, a prisa como normalmente sería en la ciudad cuando van a su trabajo, pero por alguna razón era diferente, había ruido a lo lejos muchas sirenas, pero a la vez las sirenas eran parte de un silencio colectivo. En toda mi vida nunca había visto así la ciudad donde vivo. Mientras caminábamos por la avenida, mi cabeza no dejaba de viajar hacia todas las anécdotas que mis papás me llegaron a contar sobre el temblor del 85; probablemente esto fue lo que vivieron, me decía a mi mismo.
Fue para mi sorpresa que no solo llegando a ayudar y días después en las noticias, redes sociales y medios convencionales me di cuenta que la ciudad (la gente de la ciudad) se volcó para ayudar, todos estaban ayudando, era una unión sin precedente; nunca había visto algo similar y yo de manera mínima era parte de eso, todos teníamos un imparable ímpetu por ayudar; por primera vez había visto una reacción unificada, un colectivo empujando por un bien común. Esa ciudad y esa "unión" nunca la había visto, es más, yo hasta ese punto pensaba que como Mexicanos, éramos incapaces de unirnos de tal manera.
Como en toda tragedia, fue tiempo después que pude asimilar la magnitud del evento, desde lo trágico hasta lo rescatable. En ese entonces recuerdo que sentía que algo había cambiado, por lo menos así lo pensaba, el conocer una faceta tan particular, principalmente nueva, me daba algún tipo de esperanza, que de alguna manera la sociedad encontrara formas de vincularse, de mejorar, incluso encontrar un bien común; en verdad lo pensaba.
Hoy, 5 años después y con dos temblores más conmemorando el doble aniversario del 19 de septiembre, no puedo decir que esa ciudad existe. No sé bien cuando y cómo fue que nos volvimos a romper; sufrimos una ruptura social; ya estábamos rotos, solo nos pusimos un curita y después lo arrancamos con fuerza para seguir heridos.
Muchos dirán que estamos divididos, que las fuerzas políticas nos han hecho chocar; no concuerdo al cien por ciento con esa afirmación, debido a que no creo que solo sean las fuerzas políticas, también hay problemas sociales y culturales. Debo de aceptar que somos una sociedad muy inmadura y nuestra inmadurez nos enfrenta diario. Somos incapaces de encontrar un bien común, y de responsabilizarnos de nuestros comportamientos; hay veces que pienso que muchos no quieren un mejor país para todos, solo quieren tener la razón. Y es que tener cosas bonitas, no es fácil. Hay que poner mucho empeño en curar las heridas que nos separan como sociedad y hacer un esfuerzo mayor (como cuando la ciudad se volcó) por generar una comunidad con objetivos claros y benéficos para todos. La unión en estos temblores, se ve reflejada en el humor característico del Mexicano, pero probablemente es lo único en lo que coincidimos, en reírnos... en esconder nuestro miedo y nuestra memoria en la risa, en eso somos expertos.
Imaginen por un momento como sería una tragedia contemporánea, Lili Tellez corriendo a los escombros con palas y casco de construcción solo para enterarse que el departamento del diputado Fernández Noroña se ha derrumbado; yo me pregunto ¿Levantaría las piedras? Imaginen las cadenas humanas evitando pasar cubetas con cemento y escombros porque el de al lado es "chairo" o es "fifi".
Lo que no hemos logrado entender, es que independiente de nuestras diferencias (que son claras y siempre existirán) por alguna razón estamos todos confinados a un mismo tiempo y espacio; me refiero a que queramos o no, a todos nos tocó vivir aquí al mismo tiempo y ese mismo tiempo y espacio lo tenemos que compartir con la gente que incluso piensa diferente a nosotros y por más que no nos guste como piensen y como actúan, es más prudente (maduro) optar por la coexistencia. ¿Cómo podemos hacer para coexistir a pesar de nuestras diferencias? Ahí está el reto y ahí debería de estar nuestro esfuerzo. Y es que hoy todos tienen una flojera por debatir, por encontrar los acuerdos, no les gusta escuchar a sus opuestos. Tenemos la responsabilidad de buscar acuerdos y claro que es una responsabilidad, porque debemos entregar un mejor país y sociedad para las próximas generaciones. El no hacerlo solo condena el futuro, entregando un país y sociedad mucho más fracturada de la que nos entregaron a nosotros, y vaya qué hoy tenemos problemas serios, tanto políticos como sociales. Necesitamos acuerdos y buscar construir juntos en lugar de solo echarnos la culpa los unos a los otros.
Es que, suena muy bonito, pero la realidad es otra. Es cierto; sin embargo todo empieza por el esfuerzo, claro que es desgastante estar debatiendo con gente que ni conoces por problemas tan complejos como los que afronta hoy en día el país, en tu mismo círculo cercano encontrarás opiniones que choquen, que no sean parecidas a las tuyas y un buen comienzo es buscar empatar conceptos con la gente que conoces. Ejemplo: yo no conozco a alguien que no le preocupe el asunto de la seguridad en nuestro país. El concepto reactor y principalmente lo que hay que resaltar, es que sin importar, si eres de derecha, izquierda, centro, etc. a todos nos preocupa la seguridad, queremos vivir en un país seguro, debemos entender que nuestra contraparte le preocupa lo mismo, ¿Cómo lo resolvemos? Como independiente de nuestras opiniones (que son diferentes) podemos hacer un país seguro para que ambos podamos sentarnos en paz en nuestro sillón a opinar diferente. ¿Cómo?
No se trata de convencer a alguien que piense totalmente diferente, no es buscar que piensen exactamente igual a ti, es buscar una solución entre ambas partes, que rara vez se da porque la mayoría prefiere tener la razón o decir: ya ves te lo dije. No es un pensamiento mágico, es una responsabilidad porque, que constantemente se evade e ignora las consecuencias a futuro de la pasividad de sus protagonistas.
Vean el siguiente video y cada vez que estén apunto de entrar a un debate recuérdenlo, levanten piedras en lugar de aventárselas a los demás.
https://www.youtube.com/watch?v=8X_uAgjO7j8
Si en un mundo post-pandemia, inflación, guerra, y miles de males no podemos apelar a nuestro lado racional y humano, estamos condenando nuestro presente y el futuro de los que vienen. Nuestra responsabilidad es solucionar no pelearnos, básicamente madurar.
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